Mi amiga ana y yo llegamos a Espiritu Santo con muchas expectativas de subir el Pico da Bandeira y decidimos alugar un carro para poder llegar màs ràpido. Salimos de Vitoria a la mañana y visitamos el parque Paulo Cesar Vinha, fue una experiencia màgica, no vimos en todo el parque màs de 3 personas. Caminamos por la playa y llegamos a una laguna deliciosa, donde nadamos y logramos recargar energìa para el viaje. Fueron horas de silencio y encuentro con la naturaleza. Como sabìamos que ese dìa era la fiesta de la polenta nos orientamos a Venda Nova do Inmigrante, pero la fiesta no era lo que esperàbamos asì que continuamos viaje por la Br 262, en el camino dimos carona a dos mujeres que nos recomendaron hacer noche en su ciudad IUNA. Què sorpresa, una ciudad con mucha gente jòven y todo el mundo vestido para como para ir a una fiesta. Nos impresionaron los autos lujosos y aquello era raro. El hotel genial y super barato 36 rs. las dos. Eso sì nos contò un habitante, aquì no hay robos, pero sì muchos homicidios, eso sì no matan extranjeros, sòlo se matan entre las familias, por cuestiones de tierras o amores.
Loco,no?
De IUNA seguimos por caminos rurales, fascinante, LIMAO VERDE, y antes de llegar al PARQUE del PIco, paramos en un bar, tomamos una coca, conversamos con los parroquianos y escuchamos mucha mùsica en una rocola. Forrò, y canciones antiguas.
Nos alojamos en el camping de casa quemada, y a la noche el frìo `y la lluvia no dejaron dormir a mi amiga ana, que no tenìa ropa tèrmica. A las 4 de la mañana me dijo que no sentìa las piernas, volvimos al carro y prendimos la calefacciòn, la lluvia no paraba. Rodeadas de niebla, entendimos que no era nuestro momento para subir, no se veìa nada.
Volver a la playa era una opciòn màs sabia, llegamos a MEApi, y en un balneario sin turistas, disfrutamos de largos baños de mar, al dìa siguiente pasamos un dìa delicioso en SERGIPE (la playa que màs me gustó) comiendo abacaxi y tomando caipirinha.
Nadamos muchìsimo y a la tarde fuimos a Vilha Velha donde visitamos el Convento de Penha, con vistas fantàsticas de la ciudad.
De allì devolvimos nuestro carro y tomamos un bus hasta la terminal de buses, en realidad debìamos ir a la rodoviaria, por ese motivo tomamos un taxi y de allì en aguila branca hasta sao mateus. Arribamos a Sao Mateus a 1/2 noche, aquello fue de terror, no conseguìamos hotel, y yo pensè que iba a ser asaltada en un hotel horrible cerca de la rodoviaria, se acercó un taxista y negociamos ir en taxi a itaunas por 70 rs. Fue una opciòn genial, nos alojamos en la posada Pargos, los datos los obtuve de este foro. La posada es recomendable y el precio super bueno 55 rs las dos. De allì nos fuimos a Riacho Doce, donde nos alojamos en la posada de Celsao, eramos las ùnicas huéspedes. Ir al mar a la mañana temprano, con una playa desierta, super lindo. Pero para nadar hay que esperar que baje la marea.
Conversamos mucho con Mara, la esposa de Celsao que preparò platos deliciosos para la gente. Al dìa siguiente nos levantamos temprano y caminamos 4 horas y 1/2 por la playa, llegamos al Estado de Bahìa, Costa Dorada, Eso sì que està bueno!!!! Tía Fina, tiene un hotel que da almuerzo, la tìa fina es una mujer super amable, tanto es asì que nos consiguiò una carona para volver. Para ir a Costa Dorada sòlo hay dos buses a la semana, martes y sabado. El tema de la marea es complicado porque la marea sube y la costa tiene acantilados que no se pueden atravesar cuando sube la marea. Hay que subir y desviar y luego encontrar la trilla no es fàcil. A la tarde llegó Hilario, un nuevo amigo mochilero. Seguimos viaje con èl, y conocimos a un veterinario que rescata halcones, sòlo que nos contò historias horripilantes, de robos y un crimen espantoso. Decidimos que era hora de partir y nos fuimos para la reserva biològica de Ruschi, pero Andrès nos hechò porque llegamos en domingo y estaba con un grupo de escolares. Seguimos a GOIAPABA, a una posada hermosa, una antigua casa de campo convertida en posada, un servicio 5 estrellas a un precio super razonable 80 rs las dos con desayuno. Como tienen parcerìa con los empleados, todos se esmeran en la atenciòn.Almorzamos una comida deliciosa, nos bañamos en la piscina y caminamos por una trilla dentro de las tierras de la posada y subimos en carro el cerro goiapaba açu. De allì fuimos a Santa Teresa, no recomiendo, porque no se puede visitar ningùn parque, un lugar con naturaleza exuberante, pero prohibida su visita. Nos alojamos en Matilde, donde fuimos a las cachoeiras, que tenìan mucha gente, no vì el encanto que alguien mencionò en el foro. Con lluvia seguimos a Alfredo Chaves para visitar la rampa de vuelo, pero la lluvia lo impidiò, terminamos en Novo Guaparì en una posada, linda guaypora, con kajaks, piscina y todo confort. Allì estuvimos dos dìas, el ùltimo fantàstico, mucha playa en ensenada azul. Nadè bastante.
Mi amiga y yo nos reìmos mucho, y nuestro amigo Hilario tuvo mucha paciencia con estas dos mujeres andariegas.
En realidad disfrutè mucho este viaje, pero sentì la falta de mis caminatas por los bosques, que es lo que adoro cuando viajo a Brasil. No veo la hora de volver, pero mi pròximo viaje va a ser para el estado de rìo, donde la isla grande, joatinga y mamanguà tienen esas florestas vìrgenes que invitan a las largas caminatas.
Mi amiga ana y yo llegamos a Espiritu Santo con muchas expectativas de subir el Pico da Bandeira y decidimos alugar un carro para poder llegar màs ràpido. Salimos de Vitoria a la mañana y visitamos el parque Paulo Cesar Vinha, fue una experiencia màgica, no vimos en todo el parque màs de 3 personas. Caminamos por la playa y llegamos a una laguna deliciosa, donde nadamos y logramos recargar energìa para el viaje. Fueron horas de silencio y encuentro con la naturaleza. Como sabìamos que ese dìa era la fiesta de la polenta nos orientamos a Venda Nova do Inmigrante, pero la fiesta no era lo que esperàbamos asì que continuamos viaje por la Br 262, en el camino dimos carona a dos mujeres que nos recomendaron hacer noche en su ciudad IUNA. Què sorpresa, una ciudad con mucha gente jòven y todo el mundo vestido para como para ir a una fiesta. Nos impresionaron los autos lujosos y aquello era raro. El hotel genial y super barato 36 rs. las dos. Eso sì nos contò un habitante, aquì no hay robos, pero sì muchos homicidios, eso sì no matan extranjeros, sòlo se matan entre las familias, por cuestiones de tierras o amores.
Loco,no?
De IUNA seguimos por caminos rurales, fascinante, LIMAO VERDE, y antes de llegar al PARQUE del PIco, paramos en un bar, tomamos una coca, conversamos con los parroquianos y escuchamos mucha mùsica en una rocola. Forrò, y canciones antiguas.
Nos alojamos en el camping de casa quemada, y a la noche el frìo `y la lluvia no dejaron dormir a mi amiga ana, que no tenìa ropa tèrmica. A las 4 de la mañana me dijo que no sentìa las piernas, volvimos al carro y prendimos la calefacciòn, la lluvia no paraba. Rodeadas de niebla, entendimos que no era nuestro momento para subir, no se veìa nada.
Volver a la playa era una opciòn màs sabia, llegamos a MEApi, y en un balneario sin turistas, disfrutamos de largos baños de mar, al dìa siguiente pasamos un dìa delicioso en SERGIPE (la playa que màs me gustó) comiendo abacaxi y tomando caipirinha.
Nadamos muchìsimo y a la tarde fuimos a Vilha Velha donde visitamos el Convento de Penha, con vistas fantàsticas de la ciudad.
De allì devolvimos nuestro carro y tomamos un bus hasta la terminal de buses, en realidad debìamos ir a la rodoviaria, por ese motivo tomamos un taxi y de allì en aguila branca hasta sao mateus. Arribamos a Sao Mateus a 1/2 noche, aquello fue de terror, no conseguìamos hotel, y yo pensè que iba a ser asaltada en un hotel horrible cerca de la rodoviaria, se acercó un taxista y negociamos ir en taxi a itaunas por 70 rs. Fue una opciòn genial, nos alojamos en la posada Pargos, los datos los obtuve de este foro. La posada es recomendable y el precio super bueno 55 rs las dos. De allì nos fuimos a Riacho Doce, donde nos alojamos en la posada de Celsao, eramos las ùnicas huéspedes. Ir al mar a la mañana temprano, con una playa desierta, super lindo. Pero para nadar hay que esperar que baje la marea.
Conversamos mucho con Mara, la esposa de Celsao que preparò platos deliciosos para la gente. Al dìa siguiente nos levantamos temprano y caminamos 4 horas y 1/2 por la playa, llegamos al Estado de Bahìa, Costa Dorada, Eso sì que està bueno!!!! Tía Fina, tiene un hotel que da almuerzo, la tìa fina es una mujer super amable, tanto es asì que nos consiguiò una carona para volver. Para ir a Costa Dorada sòlo hay dos buses a la semana, martes y sabado. El tema de la marea es complicado porque la marea sube y la costa tiene acantilados que no se pueden atravesar cuando sube la marea. Hay que subir y desviar y luego encontrar la trilla no es fàcil. A la tarde llegó Hilario, un nuevo amigo mochilero. Seguimos viaje con èl, y conocimos a un veterinario que rescata halcones, sòlo que nos contò historias horripilantes, de robos y un crimen espantoso. Decidimos que era hora de partir y nos fuimos para la reserva biològica de Ruschi, pero Andrès nos hechò porque llegamos en domingo y estaba con un grupo de escolares. Seguimos a GOIAPABA, a una posada hermosa, una antigua casa de campo convertida en posada, un servicio 5 estrellas a un precio super razonable 80 rs las dos con desayuno. Como tienen parcerìa con los empleados, todos se esmeran en la atenciòn.Almorzamos una comida deliciosa, nos bañamos en la piscina y caminamos por una trilla dentro de las tierras de la posada y subimos en carro el cerro goiapaba açu. De allì fuimos a Santa Teresa, no recomiendo, porque no se puede visitar ningùn parque, un lugar con naturaleza exuberante, pero prohibida su visita. Nos alojamos en Matilde, donde fuimos a las cachoeiras, que tenìan mucha gente, no vì el encanto que alguien mencionò en el foro. Con lluvia seguimos a Alfredo Chaves para visitar la rampa de vuelo, pero la lluvia lo impidiò, terminamos en Novo Guaparì en una posada, linda guaypora, con kajaks, piscina y todo confort. Allì estuvimos dos dìas, el ùltimo fantàstico, mucha playa en ensenada azul. Nadè bastante.
Mi amiga y yo nos reìmos mucho, y nuestro amigo Hilario tuvo mucha paciencia con estas dos mujeres andariegas.
En realidad disfrutè mucho este viaje, pero sentì la falta de mis caminatas por los bosques, que es lo que adoro cuando viajo a Brasil. No veo la hora de volver, pero mi pròximo viaje va a ser para el estado de rìo, donde la isla grande, joatinga y mamanguà tienen esas florestas vìrgenes que invitan a las largas caminatas.