En abril hicimos la travesía Baependí Aiuruoca y ahora sólo pensabamos en retornar para caminar en la zona.
elegimos Itamonte como base, y nos alojamos en el Hostel Picus km 759 de la ruta a Itamonte,
desde allí caminamos a Capelinha, Fazenda Velha, por camino de terra, sin problemas, hallamos un lugar con magia.
Marcamos para alojarnos en la Pousada dos Lirios que descubrimos a través de un relato de Augusto, la verdad es que su dueno el Sr. Issac nos ayudó muchísimo con la elección de las trilhas, y su hermano Odail ofició de guía para la travessía de Serra Negra.
Nuestra intención era acampar, pero a la noche el frío en esa zona es bastante llegando a 0 grado. Desde allí fuimos a visitar la zona, comenzando por la Pousada dos Lobos, que sirve una janta deliciosa *(truta) y el mejor café de la región. Existe una trilha que comienza en la Pousada y llega a Cabanas de Cabeceira, yo sólo caminé 2 horas y media *ida y vuelta, ya q no sabía adonde llevaba, y comencé a caminar en larde.
Dona Olimpia es una excelente cocinera, y su prosa es increíble.
Hicimos el recorrido de los 80, que aclaro no es fácil para un carro normal, colocamos combustible en Itamonte,
y estaba adulterado, lo que casi quiebra el carro en el terrible camino a Fragaría. El camino es para quien gusta de adrenalina, con muchas subidas y buracos.
En Fragaría nos alojamos en la pousada, 60 rs. sin café, el lugar es lindísimo y todo está bien organizado con visual extraordinaria.
La Sierra Negra es un lugar espectacular, y da para curtir las trilhas si el tiempo está bonito, porque allí no existe infraestructura aparte de las 2 pousadas *Lobo y Lirios. En nuestro caso 2 días de lluvia impidieron nuestra permanencia en el lugar.
Es más la travesía de Serra Negra, que iniciamos con neblina, y seguimos el rutero tradicional alojándonos en la Pousada del Sr. Anisio, debimos suspender por causa de la lluvia y a la manana siguiente el :Sr. Issac apareció como un ángel con su Brasilia para llevarnos de retorno a Vargem Grande . Durante dos días llovió, por ese motivo nos retiramos a Sao Lorenzo, que tiene más infraestructura, nos alojamos en la Pousada Santo Antonio, próximo a la estación de tren *40 rs. con café, excelente servicio.
El tercer día mejoró y viajamos a Alagoa, con la firme intención de subir el pico de Santo Augustín en el barrio Garrafao, siguiendo las instrucciones que indicaban q el barrio Garrafao se encontraba a 25 kms de Itamonte, marcamos los kms. y al llegar a ese punto vimos un desvío que mostraba una fuerte bajada, esperamos en la ruta ayuda de algún morador. la entrada era correcta, sin embargo su consejo de pedir alojamiento a un morador próximo no dió resultado, por lo que debimos continuar a Alagoa, donde nos alojamos en la Pousada Flores de Mantiqueira, excelente por sólo 40 rs.
Descubrimos que no habían turistas en Alagoa, y no entendimos la razón, porque aquí todo es muy bonito, y la región ofrece innumerables caminadas. A su vez, a la noche el pueblo celebra fiestas juninas, y todo es alegría con cuadrillas muy divertidas, canjica y dulces a un real.
La subida al Pico no ofrece problemas y la visual compensa las 2 h y media de subida **(a ritmo tranquilo) y al retorno nos acompana un cachorro gigantesco que parece un carneiro, también en el camino de retorno visitamos un productor de queijo parmesano que nos vendió un queso parmesano de 3 kgs. *(39 rs). Existen dos caminos desde Garrafao a Alagoa,
Visitamos también la Cachoeira de Ze Pena, que se encuentra en un barrio rural .
En abril hicimos la travesía Baependí Aiuruoca y ahora sólo pensabamos en retornar para caminar en la zona.
elegimos Itamonte como base, y nos alojamos en el Hostel Picus km 759 de la ruta a Itamonte,
desde allí caminamos a Capelinha, Fazenda Velha, por camino de terra, sin problemas, hallamos un lugar con magia.
Marcamos para alojarnos en la Pousada dos Lirios que descubrimos a través de un relato de Augusto, la verdad es que su dueno el Sr. Issac nos ayudó muchísimo con la elección de las trilhas, y su hermano Odail ofició de guía para la travessía de Serra Negra.
Nuestra intención era acampar, pero a la noche el frío en esa zona es bastante llegando a 0 grado. Desde allí fuimos a visitar la zona, comenzando por la Pousada dos Lobos, que sirve una janta deliciosa *(truta) y el mejor café de la región. Existe una trilha que comienza en la Pousada y llega a Cabanas de Cabeceira, yo sólo caminé 2 horas y media *ida y vuelta, ya q no sabía adonde llevaba, y comencé a caminar en larde.
Dona Olimpia es una excelente cocinera, y su prosa es increíble.
Hicimos el recorrido de los 80, que aclaro no es fácil para un carro normal, colocamos combustible en Itamonte,
y estaba adulterado, lo que casi quiebra el carro en el terrible camino a Fragaría. El camino es para quien gusta de adrenalina, con muchas subidas y buracos.
En Fragaría nos alojamos en la pousada, 60 rs. sin café, el lugar es lindísimo y todo está bien organizado con visual extraordinaria.
La Sierra Negra es un lugar espectacular, y da para curtir las trilhas si el tiempo está bonito, porque allí no existe infraestructura aparte de las 2 pousadas *Lobo y Lirios. En nuestro caso 2 días de lluvia impidieron nuestra permanencia en el lugar.
Es más la travesía de Serra Negra, que iniciamos con neblina, y seguimos el rutero tradicional alojándonos en la Pousada del Sr. Anisio, debimos suspender por causa de la lluvia y a la manana siguiente el :Sr. Issac apareció como un ángel con su Brasilia para llevarnos de retorno a Vargem Grande . Durante dos días llovió, por ese motivo nos retiramos a Sao Lorenzo, que tiene más infraestructura, nos alojamos en la Pousada Santo Antonio, próximo a la estación de tren *40 rs. con café, excelente servicio.
El tercer día mejoró y viajamos a Alagoa, con la firme intención de subir el pico de Santo Augustín en el barrio Garrafao, siguiendo las instrucciones que indicaban q el barrio Garrafao se encontraba a 25 kms de Itamonte, marcamos los kms. y al llegar a ese punto vimos un desvío que mostraba una fuerte bajada, esperamos en la ruta ayuda de algún morador. la entrada era correcta, sin embargo su consejo de pedir alojamiento a un morador próximo no dió resultado, por lo que debimos continuar a Alagoa, donde nos alojamos en la Pousada Flores de Mantiqueira, excelente por sólo 40 rs.
Descubrimos que no habían turistas en Alagoa, y no entendimos la razón, porque aquí todo es muy bonito, y la región ofrece innumerables caminadas. A su vez, a la noche el pueblo celebra fiestas juninas, y todo es alegría con cuadrillas muy divertidas, canjica y dulces a un real.
La subida al Pico no ofrece problemas y la visual compensa las 2 h y media de subida **(a ritmo tranquilo) y al retorno nos acompana un cachorro gigantesco que parece un carneiro, también en el camino de retorno visitamos un productor de queijo parmesano que nos vendió un queso parmesano de 3 kgs. *(39 rs). Existen dos caminos desde Garrafao a Alagoa,
Visitamos también la Cachoeira de Ze Pena, que se encuentra en un barrio rural .
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